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Tratamiento para Tortugas petroleada.

Ante una tortuga petroleada se debe
actuar de la siguiente manera:
Limpiar de forma prioritaria las
zonas de la cara, en especial la boca y
aberturas nasales. Procurar que en las
aberturas nasales, el intento de
limpieza no produzca la introducción y
taponamiento por los restos de "piche".
Usar algo que traslade mecánicamente,
hacia afuera, los restos. Puede servir
el limpiador de un cortauñas o similar.
Evitar objetos cortantes. Una vez
desalojado de la nariz lo más bruto,
limpiar las aberturas con un bastoncillo
de oídos o similar.
La boca la limpiamos por fuera con
servilletas de papel o paño humedecido
en aceite. Por dentro es conveniente que
alguien ayude a mantenerla abierta con
un trozo de tubo de goma. Conviene
raspar hacia afuera lo más bruto, por
ejemplo con el mango de una cuchara
cubierto por un trozo de tela o paño. No
introducir aceite en la boca ni mucho
menos dejar que ingiera aceite pues
agrava el problema de la toxicidad. Si
el animal ha tragado cantidades
considerables de este contaminante puede
ocurrir una auténtica impactación
esofágica o a otro nivel del tubo
digestivo lo que impedirá la
alimentación y la eliminación del
petróleo. Si no se detecta esta
circunstancia probablemente el animal
muera. Por ello es conveniente sondar el
animal y detectar la presencia de masas
de petróleo.
Los ojos se limpian con mucho cuidado
con bastoncillos en los párpados. Por lo
general, las lágrimas muy mucosas de las
tortugas no dejan que se encostre el
piche en los ojos.
El resto del cuerpo, incluido aletas,
cuello, caparazón, etc., lo limpiamos con
papel o paños, bien empapados en aceite
vegetal, haciendo una labor de arrastre
del alquitrán. Con un poco de paciencia
y tras mucho pringue (se recomienda usar
delantales de plástico desechables y
guantes de látex) el animal queda casi
limpio. Entonces se le da un baño con
agua templada y jabón neutro (por
ejemplo Fayri antigrasa).
Nunca meter una tortuga petroleada
en una caja cerrada para su transporte,
sobre todo largas distancias o por mucho
tiempo. Los gases emanados por
determinados residuos provocan
toxicidad. Siempre es mejor limpiar
cuanto antes.
Es más que probable que la tortuga
petroleada haya ingerido cantidades de
ese residuo. Por ello se recomienda:
Administrar polvo de carbón activo (se
vende en las farmacias con el nombre de
Ultra-adsorv cápsulas) como absorbente
de los tóxicos y Kaolín, como protector
intestinal.
Antes de liberarla, mantener la tortuga
en tanque de agua salada hasta que
empiece a comer con normalidad y también
se produzca la defecación del alquitrán
ingerido. En ocasiones hemos detectado
que animales petroleados y
descontaminados externamente en buenas
condiciones, presentan problemas de
flotación. Esto es originado por el
meteorismo y la disbiosis intestinal
producida por los restos de petróleo.
Estos casos han remitido espontáneamente
días más tarde si bien en algunas pocas
ocasiones los animales han muerto
intoxicados.
Por todo ello, tras la inicial limpieza,
los animales debieran ser remitidos al
centro especializado.
Algunos consejos si nos encontramos
a alguna tortuga en apuros.
-
DESHIDRATACIÓN, SOL Y CALOR
Humedecer y proporcionar sombra,
evitando aumentos excesivos de
temperatura
-
PETRÓLEO
Se limpia al animal con
aceite vegetal, principalmente,
ojos, boca y nariz.
-
PLÁSTICOS
Intentar eliminar la
obstrucción de la boca, con cuidado
de que no se rompa, para no dejar
trozos que sigan causando
problemas.
-
REDES
Liberarlo de las redes ,
situar la cabeza por debajo del
resto del cuerpo para eliminar el
agua que haya podido tragar. Si
tiene alguna cuerda o hilo de nylon
produciendo estrangulamiento, cortar
con cuidado para aliviar la presión,
y el dolor. Siempre se deben evitar
los traslados pero si es
imprescindible, es importante
abordarlo por un lateral y tomarlos
por el caparazón en las zonas
próximas a la cabeza y cola. Para
inmovilizarlo se coloca boca arriba
sobre un flotador o un montón de
arena.
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